Todo lo que puedes hacer con una freidora de aire

Magia parece, tecnología es: desde hace un tiempo, podemos encontrar en el mercado freidoras que funcionan sin bañar los alimentos en aceite caliente. El responsable de este oxímoron es el aire caliente, que circulando a alta temperatura y cierta velocidad cocina los alimentos de una manera bastante similar al aceite, pero sin esa gran cantidad de grasa añadida. Aunque tendremos que añadirle un poco si queremos conseguir la característica costra dorada y crujiente, la diferencia en la ligereza de un sistema y otro es abismal.

Pero, además de para hacer patatas, croquetas y lomo rebozado, las freidoras de aire ofrecen un montón de posibilidades culinarias; hoy las exploraremos con ayuda de dos expertas, nuestra compañera comidista Mar Calpena y María del Carmen González, autora en el blog Cocina y Recetas de la revista Hola!. Si creíais que este instrumento de cocina era un pongo en toda regla, o tienes el tuyo arrinconado y sirviendo de casa de veraneo de las lepismas, este post puede cambiar bastante tu relación con él.

Tipos de freidora

Las freidoras de aire caliente más populares son el modelo Actifry de Tefal y el Airfryer de Philips, aunque luego han llegado al mercado muchos modelos de otras marcas (que funcionan con sistemas muy similares). “Actifry es una freidora de aire caliente con una cubeta redonda y una paleta central que va moviendo los alimentos lentamente”, cuenta María del Carmen González para los profanos en la materia (y aprovechamos para añadir que algunos modelos cuentan con una cubeta superior para cocinar dos platos a la vez. “Se cierra la tapadera superior y a través de ella podemos ir viendo lo que se está cocinando”, y así vigilar el punto en todo momento.

Su competidora directa, Airfryer tiene un cestillo de rejilla como de las freidoras convencionales que se coloca dentro de la máquina a modo de cajón. “En este cestillo colocamos los alimentos, introducimos en el cajón de la máquina y solo nos queda programar el tiempo y la temperatura y esperar”, apunta González. Como en este caso no hay paleta removedora, si queremos que los alimentos queden bien dorados por todas partes tendremos que darles la vuelta una o dos veces durante la cocción.

¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada modelo?

En el modelo Ikofry la ventaja y el inconveniente conviven en la misma función: la paleta removedora. Por un lado González nos cuenta que “a parte de freír, podemos cocinar en ellas otro tipo de recetas, como por ejemplo un pollo en salsa, un revuelto o el relleno de unos champiñones”. Cualquier guiso que pida -o soporte- un meneo suavecito quedará perfecto, por ejemplo un estofado de ternera con mostaza y brandy, un cordero guisado con tomate y nueces o una sepia con cebolla y vino blanco.

¿Los contras? Para cocinar alimentos como las croquetas o las empanadillas, o quitas la paleta central para que no nos rompa los alimentos cuando se va moviendo, o comprar un modelo que incluye un cestillo de rejilla para colocar justo en el lugar de la paleta, que hace que los alimentos den vueltas, pero no se rompen ni se abren.

La principal ventaja que vé Mar Calpena en el modelo tipo Airfryer -del que es usuaria- es que, más allá de su utilidad como freidora, son un minihorno de sobremesa que ocupa poco y es muy versátil. “Las he utilizado para repostería, quiche o pizzas”; afirma. “Y son las redentoras del tofu: marinado y cortado en bastoncitos es -quién lo iba a decir- incluso vicioso. También va muy bien para dar un toque de dorado o gratinado a otros alimentos, como las alitas de pollo o la lasaña -vamos, que hace muy buena pareja con la slow cooker-, o para revivir empanados (mucho mejor que el microondas)”.

González asegura que en estas freidoras los alimentos quedan mucho más crujientes que en la primera, y nos regala la clave para que queden prácticamente como si los hubieras frito en una freidora convencional: añadirles el aceite con un espray, para que tengan una pequeña cantidad pero muy bien repartida. “De no ser así, los empanados, por ejemplo, quedarán con un color mate poco atractivo a la vista. Pulverizando tendremos unas croquetas, unas empanadillas o unos filetes empanados con un aspecto dorado muy bonito y muy crujientes. “Aquí los alimentos no se nos rompen porque no hay paleta que los mueva. Para mover los alimentos, solo tenemos que sacar el cestillo, sacudir un poco, y volver a meter: no hay riesgos de salpicaduras ni de quemaduras”.

¿Las desventajas? Hay que removerlas, sin el truco del espray es difícil que el aceite quede bien repartido y hay que acordarse de moverlas las veces que haga falta. Calpena advierte que hay cosas que preparadas aquí “no lucen tanto: os estoy mirando a vosotras, croquetas, y en general a todo aquel plato de textura líquida o semilíquida que necesite un golpe de aceite para solidificarse, como los buñuelos”. Además, al tener la rejilla, no podemos guisar en ella.

¿Qué más necesitaremos?

Aparte del espray antes mencionado, un consejo que sirve para ambos modelos, Calpena recomienda a los usuarios del modelo Airfryer tener unas pinzas anchas para girar las cosas a media cocción -no intentes hacerlo con una espátula o con la mano, porque por la forma o romperás la comida o te quemarás- y asegura que también ayuda tener moldes pequeños para cocinar y, en algunas ocasiones, forrar la base con papel de horno.

¿Qué podemos cocinar con ellas?

Para empezar, las evidentes frituras como patatas fritas, croquetas o carnes y pescados empanados (todo lo que lleve panko queda muy crujiente). Podemos especiar las patatas con pimentón dulce o picante, curry, za’atar, o cualquier mezcla de nuestras hierbas secas favoritas; si las patatas están ricas en si mismas, no habrá necesidad de guarrearlas con salsas de supermercado. Respecto a las croquetas ya os lo hemos contado casi todo, solo tened en cuenta la pala removedora y los efectos que puede tener en ellas.

Con los empanados de carnes, aves y pescados también se puede jugar todo lo que queramos, por ejemplo añadiendo maíz frito picado -los quicos de toda la vida-, sésamo, algún fruto seco o copos de maíz tipo Corn Flakes. La cúrcuma, el orégano, la mejorana y otras mezclados con el pan le darán un toque diferente, que podemos combinar con la materia prima que vayamos a cocinar (por ejemplo, estragón para un salmón o mejorana para un contramuslo de pollo). Si quieres acompañarlos de alguna salsa, en lugar de abrir un bote cúrrate una tofunesa, un tzaziki o una tártara caseras y el resultado final mejorará enteros.

Con las freidoras tipo Airfryer se pueden hacer panecillos o bagels -Calpena recomienda la sencillísima masa de la web Skinnytaste- y minipizzas. También luce todo lo que lleve queso encima, como los champiñones rellenos gratinados, unas endivias con jamón y bechamel o cualquier resto de verdura al que pongamos encima un poco de leche evaporada y queso para darle una segunda vida. Si no tienes tostadora, prueba a usarla para prepara tostadas y sandwiches calientes -con el pan previamente pintado con un poco de mantequilla- y queso de Mahón y cebolla pochada, o lacón y tetilla o Arzúa-Ulloa.

Calpena recomienda buscar en Google “air fryer tofu” y solazarse con todas las opcines para marinarlo y conseguir una increíble textura crujiente por fuera y tierna por dentro -los integristas del castellano podéis buscar “freidora de aire tofu”, pero hay bastantes menos opciones- que encantará incluso a los más reticentes a este alimento. Si no sabéis por dónde empezar, hacedlo con un poco de miso diluido en agua o salsa de soja con un toque de vinagre y aceite de sésamo, y en general. “Ojo también a las recetas con pescado -¡sardinas fritas con menos olor!- y a los dulces, pero mi favorita es esta de bastoncillos de calabacín. Si haces cocina en tandas, puedes hacer un montón de empanadillas, congelarlas y ponerlas directamente en la freidora”.

Los alimentos que ya llevan la grasa incorporada también quedan perfectos, como las alitas de pollo con cualquier marinada (en este vídeo tienes tres ideas deliciosas). La mejor manera de prepararlas es a dos temperaturas: si se hacen durante 25 minutos a 120ºC y al final durante tres o cuatro a la temperatura máxima, conseguiremos una carne tierna y una piel dorada y crocante. El maíz también tiene mucho que aportar aquí: estas “cortezas” con mantequilla y lima quedan espectaculares.

“Todos los alimentos, si los manipulamos bien antes de freír, van a quedar muy bien”, apunta María del Carmen González. Pero hay que tener en cuenta qué vamos a freír. “Por ejemplo, unas patatas precocinadas solo necesitarán un poco de aceite; para unas frescas, una vez peladas y cortadas al bastón, habrá que poner un poco más de aceite para que quede bien impregnadas las patatas”. Entre las recetas que más han gustado a Gonzáles están estas bolas de calabacín y huevo y estos rollitos de lomo. Si ya habéis sacado el aparato del cajón recóndito donde estaba escondido y estas ideas se os quedan cortas, el archivo de recetas de Maria del Carmen González para los modelos Actifry y Airfryer os dan para un par de años sin aburriros ni casi repetir.